Single mothers · 6 min read

«¿Y el padre?»: el duelo que nadie ve en la maternidad en solitario

La pregunta que más escuchan las madres que crían en solitario, por qué duele y el duelo por la familia imaginada que tantas viven sin que nadie lo vea.

Ivet Vidal, psychologist, smiling and standing in her office with her arms crossed
Ivet VidalFounder · Family and couples psychotherapist ·
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Una madre con su hijo pequeño en el regazo, seria y mirando hacia abajo, mientras una mujer mayor le pregunta algo en un salón

Una pregunta que se repite demasiado

En el parque, cuando conoces a alguien nuevo, en la primera reunión del cole. Alguien mira a tu peque, te mira a ti y pregunta: «¿Y el padre?».

A veces llega con curiosidad. Otras, con una mezcla de admiración y lástima: «Qué valiente… yo no podría hacerlo sola». Y tú, que ya has respondido esa pregunta muchas veces, notas cómo algo se tensa por dentro.

Si te molesta, te duele o te da rabia, tiene todo el sentido. No eres exagerada ni demasiado sensible. Esa pregunta no pide solo información, da por hecho que en tu familia falta alguien y que te toca explicar por qué.

En este artículo hablamos de lo que hay detrás de esa pregunta, del duelo que muchas madres en solitario viven sin que nadie lo vea y de algunas cosas que pueden ayudarte a sostenerlo.

De dónde viene la pregunta (y por qué duele)

Casi nunca es mala intención. Quien pregunta suele repetir, sin darse cuenta, la idea de familia con la que creció: una madre, un padre y sus hijos. Es el dibujo de los cuentos, de los libros de texto y de las películas. Y la familia monomarental, muchas veces, ni siquiera aparece como opción en los formularios.

Desde la mirada sistémica entendemos la familia como algo que se aprende. Cada generación recibe de la anterior un modelo de lo que «es normal» y de qué lugar ocupa cada persona. Ese modelo no se elige, se hereda.

Durante mucho tiempo, criar en solitario no se elegía. Llegaba tras una separación, una viudedad o un abandono, y a menudo se vivía con vergüenza. Que una mujer decida ser madre sin pareja, lo que a menudo se llama ser «madre soltera por elección», es algo relativamente reciente. Las familias monomarentales ya son muchas, pero la norma todavía no las nombra.

Por eso la pregunta pesa. No porque tu familia esté incompleta, sino porque la mirada de alrededor todavía no tiene sitio para ella. Y cuando la pregunta se repite, acabas sintiendo que tienes que justificar algo que no necesita justificación.

Elegirlo y echar de menos a la vez

Muchas mujeres que crían en solitario lo dicen así: «No soy valiente. Mi plan A no llegó, y yo quería ser madre». Pocas se despiertan un día soñando con criar sin pareja. Lo que sí tienen claro es que quieren ser madres, y deciden no esperar más a que aparezca la persona adecuada. Y el reloj biológico no siempre deja esperar.

Esa decisión puede ser acertada, meditada y llena de deseo. Y a la vez puede venir acompañada de un duelo: por la pareja que no estuvo, por compartir el embarazo, por la imagen de familia que llevabas dentro desde pequeña.

Y muchas veces el duelo nace justo ahí. La familia que imaginabas es la que aprendiste. Venimos de generaciones en las que este modelo casi no se elegía ni se nombraba, así que es normal echar de menos lo que te enseñaron a esperar, aunque hayas elegido otra cosa.

Echar de menos no es arrepentirse. Puedes querer a tu familia tal y como es y, al mismo tiempo, sentir tristeza por la que no llegó. Las dos cosas pueden ser verdad.

Cuando haces el duelo de la familia que te hubiera gustado tener, te permites mirar la tuya con más amor y construir una nueva idea de familia.
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Qué puede ayudarte

Permitirte sentir el duelo. No hace falta esconderlo para demostrar que tu decisión fue firme. Ponerle nombre («hoy echo de menos tener con quien compartir esto») suele aliviar mucho.

Hablarlo con alguien que no te juzgue ni cuestione tu decisión. A veces el entorno, con buena intención, responde con «pero si tú lo querías así». Necesitas un espacio donde no tengas que defenderte: una amiga que también cría en solitario, un grupo de madres que crían en solitario o una profesional.

Encontrar tu forma de nombrar tu familia, si te apetece. No le debes explicaciones a nadie. Pero tener una frase propia, corta y tranquila, te ahorra tener que improvisar cada vez. Por ejemplo: «Somos una familia de dos».

Cuidar tu red. Criar en solitario no es criar sola. Las abuelas, los tíos, las amigas, la vecina que se queda con tu peque una tarde: las personas que te sostienen también son tu familia. Como dice la psicóloga Pepa Horno sobre ella y su hijo: «Somos una familia de dos y muchos más» (Ser madre, saberse madre, sentirse madre).

Y cuando la pregunta llegue a tu peque

Tarde o temprano, tu peque también escuchará «¿y tu padre?» en el patio del cole. Lo que más le protege es que su historia no sea un secreto ni un tema incómodo en casa.

  1. Contárselo desde el principio, con palabras sencillas y adaptadas a su edad. No hace falta esperar a que pregunte.
  2. Usar siempre la misma versión verdadera. Por ejemplo: «Mamá te deseaba mucho y decidió tenerte con la ayuda de los médicos». Adáptala a vuestra historia (reproducción asistida, adopción…) y ve añadiendo detalles a medida que tu peque te pregunte.
  3. Darle una frase para fuera. «En mi casa somos mamá y yo» le ayuda a responder sin sentir que tiene que dar explicaciones.
  4. Buscar cuentos y familias parecidas a la vuestra, para que vea que no es la única. Por ejemplo: «Mi familia es especial», de Anna Rayo y Mónica Armiño, «Familiarium», de Mar Cerdà, o «¡En familia!», de Alexandra Maxeiner y Anke Kuhl.
  5. Revisar tu propia emoción. Los peques notan cómo lo contamos. Si el tema todavía te duele, cuidar tu duelo también es cuidar cómo le llega a tu peque su historia.

No tienes que sostenerlo sola

La maternidad en solitario no necesita justificarse. Y lo que sientes al respecto, tampoco: la rabia ante la pregunta, el duelo por lo que imaginabas y la alegría por la familia que estás construyendo pueden convivir.

Si te cuesta ordenar todo esto, es normal. No eres la única, acompañamos a muchas mujeres en este mismo camino, en un espacio donde no tienes que dar explicaciones.

Si quieres hablarlo, puedes pedir una llamada gratuita o ver cómo acompañamos en terapia monomarental.

Si este artículo te ha removido algo, guárdalo. Y si conoces a otra mamá criando sola, envíaselo para que se sienta más acompañada.

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References
  • Horno Goicoechea, P. Ser madre, saberse madre, sentirse madre.