Apego seguro: descubre cómo se desarrolla
5 min

Ivet Vidal. Psicóloga infanto-juvenil. Psicoterapeuta familiar y de pareja.
Publicado
17 de julio de 2026
Bibliografía
Artículos/descubrimientos de Ainsworth, 1970
Artículos/descubrimientos de Bowly, 1976, 1983, 1988
En el artículo anterior vimos qué es el apego y cómo influye en nuestra forma de relacionarnos. También descubrimos que existen diferentes estilos de apego. En este artículo nos centraremos en el apego seguro, el estilo que favorece relaciones más estables, satisfactorias y saludables.
Diversos estudios muestran que las personas con apego seguro suelen experimentar mayores niveles de satisfacción en sus relaciones, una mejor regulación emocional y una mayor capacidad para afrontar los conflictos sin que el vínculo se vea amenazado.
Pero, ¿qué significa realmente tener un apego seguro?
¿Cómo se desarrolla un apego seguro?
El apego seguro comienza a construirse durante los primeros años de vida.
Para que un niño desarrolle un apego seguro no basta con que su cuidador esté presente físicamente; también necesita sentirse protegido, consolado y comprendido cuando algo le asusta o le desborda.
Esto no significa que los padres deban responder siempre de manera perfecta. Todos cometemos errores. Lo importante es que exista una disponibilidad emocional suficiente: un adulto que, la mayor parte del tiempo, pueda ayudar al niño a recuperar la calma y transmitirle que sus necesidades son importantes.
Gracias a estas experiencias repetidas, el niño va aprendiendo que el mundo es un lugar relativamente seguro y que puede confiar en las personas que le quieren.
¿Cómo es un niño con apego seguro?
En la infancia, observamos un apego seguro cuando un niño busca el consuelo de su cuidador después de un momento difícil y consigue calmarse con su ayuda.
Después de sentirse reconfortado, vuelve a jugar, explorar y descubrir el mundo con normalidad. La seguridad que encuentra en su figura de apego le permite separarse de ella para explorar, sabiendo que podrá volver cuando lo necesite.
Durante las separaciones, como puede ocurrir al empezar la escuela o quedarse con otro familiar, es normal que aparezca tristeza o malestar. Sin embargo, cuando vuelve a reunirse con su cuidador, recupera la calma con relativa facilidad y busca nuevamente su contacto.
No es un niño que nunca llore o que nunca tenga miedo. Es un niño que ha aprendido que no tiene que afrontar esas emociones solo.
¿Cómo es una persona con apego seguro?
Aunque el apego empieza a construirse en la infancia, continúa influyendo en la forma en que nos relacionamos durante la vida adulta.
Las personas con apego seguro suelen sentirse cómodas mostrando quiénes son, creando relaciones íntimas y confiando en las personas importantes de su vida.
Generalmente presentan características como estas:
Se sienten seguras dentro de sus relaciones.
Confían en que las personas importantes estarán disponibles cuando las necesiten.
Les resulta más fácil expresar lo que sienten y pedir ayuda.
Buscan el contacto emocional sin miedo a depender del otro.
Se interesan por el bienestar de las personas a las que quieren.
Son capaces de mantener su autonomía sin alejarse afectivamente.
Esto no significa que nunca sientan inseguridad, tristeza o miedo. También viven discusiones, rupturas o momentos difíciles. La diferencia es que suelen disponer de más recursos para regular sus emociones y reparar el vínculo cuando aparecen los conflictos.
¿Las personas con apego seguro nunca van a terapia?
Existe la idea de que una persona con apego seguro no necesita acudir a terapia, pero esto no es cierto.
Una pérdida, una enfermedad, una separación o cualquier acontecimiento vital puede hacer que cualquiera necesite apoyo psicológico.
El apego seguro no protege del sufrimiento. Lo que ofrece es una base más sólida desde la que afrontar las dificultades y apoyarse en los demás cuando es necesario.
El apego seguro también se puede construir
Si al leer este artículo sientes que no te identificas con estas características, no significa que haya algo mal en ti.
Nuestro estilo de apego es el resultado de las experiencias que hemos vivido, especialmente durante la infancia, pero no es una etiqueta que nos acompañe para siempre.
Las relaciones seguras que construimos a lo largo de la vida y un proceso terapéutico pueden ayudarnos a desarrollar nuevas formas de vincularnos, más flexibles y más seguras.
Porque el objetivo no es convertirse en una persona perfecta, sino aprender a relacionarse desde un lugar donde haya más confianza, más calma y más libertad.
En el próximo artículo hablaremos del apego ansioso y comprenderemos por qué algunas personas viven las relaciones con un intenso miedo al abandono.