Apego desorganizado: cuando necesito que estés cerca, pero también temo el vínculo
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Ivet Vidal. Psicóloga infanto-juvenil. Psicoterapeuta familiar y de pareja.
Publicado
20 de julio de 2026
Bibliografía
Nuestro equipo de psicólogas
Seminario impartido por Cecilia Martín del Instituto de Psicología Psicode
¿Te ocurre que deseas profundamente tener una relación estable, pero cuando alguien se acerca demasiado sientes la necesidad de alejarte?
¿Hay momentos en los que necesitas desesperadamente a tu pareja y otros en los que no soportas que esté cerca?
¿Sientes que una parte de ti busca el amor mientras otra hace todo lo posible por escapar de él?
Si te reconoces en estas situaciones, es posible que exista un patrón de apego desorganizado detrás de ellas.
¿Qué es el apego desorganizado?
El apego desorganizado es el estilo de apego más contradictorio.
La persona necesita el vínculo para sentirse segura, pero al mismo tiempo ese mismo vínculo activa miedo, desconfianza o una intensa sensación de amenaza.
Es como tener el pie en el acelerador y en el freno al mismo tiempo.
Por eso, muchas personas viven sus relaciones con una enorme confusión y les cuesta entender por qué reaccionan de maneras tan opuestas.
¿Cómo se desarrolla?
Este estilo suele aparecer cuando, durante la infancia, la figura que debía proporcionar seguridad también generaba miedo o era profundamente impredecible.
Puede ocurrir en situaciones de maltrato, negligencia o abuso, pero también en familias donde el cuidador estaba emocionalmente desbordado, sufría problemas importantes de salud mental, consumía sustancias o alternaba momentos de gran cercanía con otros de rechazo, amenaza o ausencia emocional.
Para un niño esto supone un conflicto imposible de resolver.
La persona a la que necesita acudir para sentirse seguro es, al mismo tiempo, la persona que le provoca miedo.
Como consecuencia, no llega a desarrollar una estrategia estable para regular sus emociones y protegerse.
¿Cómo se manifiesta en la vida adulta?
Las personas con apego desorganizado suelen vivir las relaciones con mucha intensidad.
En algunos momentos buscan una gran cercanía, necesitan sentirse muy unidas a la otra persona y temen profundamente perderla.
Sin embargo, cuando esa cercanía llega, pueden sentirse invadidas, desconfiar o experimentar un fuerte impulso de alejarse.
Es frecuente que alternen periodos de mucha implicación con otros de distanciamiento, generando relaciones que resultan muy difíciles de comprender tanto para ellas como para sus parejas.
Una montaña rusa emocional
Muchas personas con apego desorganizado describen la sensación de vivir en una montaña rusa.
Pueden pasar de idealizar a su pareja a desconfiar profundamente de ella en poco tiempo, sin entender muy bien qué ha cambiado.
Cuando la relación parece estable, aparece el miedo.
Cuando la distancia aumenta, aparece la necesidad de recuperar el vínculo.
Este vaivén suele generar mucho sufrimiento y una gran sensación de culpa.
¿Por qué ocurre?
Desde fuera puede parecer que la persona cambia continuamente de opinión o que no sabe lo que quiere.
Sin embargo, el problema no suele ser la falta de amor, sino la dificultad para sentirse segura dentro de una relación.
Su sistema de apego envía mensajes contradictorios: acercarse para sentirse protegida y alejarse para evitar volver a sufrir.
¿Se puede cambiar?
Sí.
Aunque el apego desorganizado suele estar relacionado con experiencias muy dolorosas, no determina el futuro de una persona.
Con relaciones seguras y un proceso terapéutico adecuado es posible comprender estas reacciones, aprender a regularlas y construir vínculos donde la cercanía deje de vivirse como una amenaza.
El objetivo de la terapia no es dejar de necesitar a los demás, sino conseguir que el amor deje de sentirse peligroso.
Porque detrás del apego desorganizado no hay una persona "incapaz de amar".
Hay una persona que aprendió demasiado pronto que quien debía cuidarla también podía hacerle daño.
En el próximo artículo veremos cómo identificar tu estilo de apego y por qué no siempre encajamos por completo en una única categoría.